Enfermedad de Parkinson y Cuidados de Enfermería

La enfermedad de Parkinson (EP) es un proceso neurodegenerativo complejo de aparición en la edad adulta y que constituye la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente por detrás de la demencia tipo Alzheimer.

Su etiología es desconocida y, en términos generales, la causa subyacente sería la combinación de factores ambientales y genéticos. Su base anatomopatológica se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas de la sustancia negra pars compacta SN del mesencéfalo, así como la presencia de inclusiones intracelulares llamadas cuerpos de Lewy, que están formados por agregados insolubles de proteína alfa-sinucleina anormalmente plegada. El resultado de dicha neurodegeneración es la denervación dopaminérgica de las proyecciones de la SNpc hacia el núcleo estriado, lo que condiciona una alteración en la fisiología normal de los ganglios basales (GB) que origina las principales manifestaciones de la enfermedad.

La EP se caracteriza clínicamente por la presencia de la tríada motora acinesia o lentitud de movimientos, temblor de reposo y rigidez y por ello ha sido clásicamente considerada y estudiada como un trastorno motor. Sin embargo, en las últimas décadas, ha aumentado el reconocimiento de manifestaciones no motoras como la apatía, el deterioro cognitivo o los síntomas disautonómicos entre otros.

Estos síntomas han recibido especial atención por parte de neurólogos e investigadores debido a su elevada frecuencia e impacto en la calidad de vida de los pacientes y familiares, siendo actualmente considerados parte integral de la enfermedad.

La Enfermedad de Parkinson (EP), también denominada parkinsonismo idiopático o parálisis agitante, es un trastorno del movimiento, neurodegenerativo crónico, que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva.

Se produce a consecuencia de la destrucción, por causas que todavía se desconocen, de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra, productoras de dopamina.

Frecuentemente clasificada como un trastorno del movimiento, la enfermedad de Parkinson, también desencadena alteraciones en la función cognitiva, en la expresión de las emociones y en la función autónoma. Se inicia generalmente entre los 50 y 60 años.

 

 

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Síntomas 

Los primeros síntomas de la enfermedad de Parkinson son leves y se van haciendo cada vez más notorios con el paso del tiempo. El cuadro inicial típico registra dolores en las articulaciones, dificultades para realizar movimientos y agotamiento. La caligrafía también empieza a cambiar y se torna pequeña e irregular.

En el 80 % de los pacientes, los síntomas comienzan en un solo lado del cuerpo y luego se generalizan. Asimismo, el carácter varía en los primeros estadios, por lo que es habitual la irritabilidad o la depresión sin causa aparente. Todos estos síntomas pueden perdurar mucho tiempo antes de que se manifiesten los signos clásicos que confirman el desarrollo de la enfermedad.

Temblor

Consiste en un movimiento rítmico hacia atrás y hacia adelante. Generalmente comienza en la mano aunque en ocasiones afecta primero a un pie o a la mandíbula. Se agudiza en reposo o bajo situaciones tensas y tiende a desaparecer durante el sueño. Puede afectar sólo a un lado o a una parte del cuerpo.

Rigidez

Se manifiesta como una resistencia o falta de flexibilidad muscular. Todos los músculos tienen un músculo opuesto, y el movimiento es posible porque, al activarse un músculo, el opuesto se relaja. Cuando se rompe este equilibrio los músculos se tensan y contraen causando inflexibilidad y debilidad.

Bradicinesia

Se trata de la pérdida de movimiento espontáneo y automático y conlleva la lentitud en todas las acciones. Esta lentitud es impredecible y es el síntoma más incapacitante, porque el paciente no puede realizar con rapidez movimientos habituales que antes eran casi mecánicos.

Inestabilidad

La inestabilidad de la postura hace que los enfermos se inclinen hacia adelante o hacia atrás y se caigan con facilidad. La cabeza y los hombros caen hacia delante y la forma de andar empeora. El enfermo da pasos cortos y rápidos para mantener el equilibrio; o se queda literalmente «plantado» a mitad de camino, sin poder moverse. Existen una serie de síntomas secundarios que, aunque no afectan a todos los enfermos, provocan trastornos importantes ya que empeoran los síntomas principales y agravan las condiciones físicas y psicológicas del paciente.

Depresión

Es un problema común a todas las enfermedades crónicas, y en el Parkinson puede detectarse incluso antes de que comiencen los síntomas principales. Empeora con los fármacos utilizados para combatir esta patología, aunque los antidepresivos consiguen frenar con bastante éxito tanto las depresiones como los cambios emocionales. 

Dificultades para tragar y masticar

El mal funcionamiento de los músculos dificulta esta tarea cotidiana, favoreciendo la acumulación de saliva y alimentos en la cavidad bucal. Como consecuencia, son habituales los atragantamientos y el babeo.

 Dicción

Al menos el 50 % de los enfermos tiene problemas de dicción, hablan en voz baja, dudan antes de hablar, repiten palabras o hablan demasiado rápido.

Problemas urinarios

Las deficiencias del sistema nervioso que regula la actividad muscular provocan que algunos enfermos sufran incontinencia o tengan dificultades para orinar.

Estreñimiento

La lentitud progresiva de los músculos intestinales y abdominales es la principal causa del estreñimiento, aunque también influyen la dieta o la escasa actividad física. 

Trastornos del sueño

La somnolencia y las pesadillas son características en esta enfermedad y generalmente están asociadas a los fármacos. Se pueden producir trastornos de conducta durante la fase REM del sueño.

Pérdida de expresividad

El rostro pierde expresividad y aparece la denominada «cara de pez o máscara», por falta de expresión de los músculos de la cara. Además, tienen dificultad para mantener la boca cerrada.

Acinesia

Consiste en una inmovilidad total que aparece de improviso y puede durar desde algunos minutos a una hora.

Aumento o pérdida de peso

El peso del enfermo puede variar, ya sea perdiéndolo (por la propia enfermedad, fluctuaciones motoras, medicamentos, disminución de calorías, deterioro cognitivo, depresión, hiposmia, disfunción gastrointestinal) o en algunas ocasiones aumentándolo (por efectos de la cirugía del Parkinson o el tratamiento con agonistas dopaminérgicos). La pérdida de peso puede ser peligrosa, ya que puede influir negativamente en la enfermedad.

Hiposmia

Consiste en la mala distinción de los olores o la reducción de la capacidad para percibirlos. La hiposmia aparece en un 80 % de los pacientes con Parkinson.

 

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La Enfermedad de Parkinson no tiene una terapia curativa, por lo que su tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas, para lo que debe haber un manejo integral que incluya, además de un tratamiento farmacológico, una nutrición equilibrada y una rutina de ejercicios entre otras acciones, que contribuyan a mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.

 

Cuidados de enfermería en pacientes con Parkinson

Dentro del proceso de atención de enfermería, herramienta indispensable en la ejecución de los cuidados de enfermería ya que se basa en ciertos pasos con ordenamiento lógico y estructurado que permiten la planeación y aplicación de destrezas intelectuales, interpersonales y técnicas de enfermería para ayudar a los pacientes a lograr su potencial máximo de salud. La aplicación de la práctica asistencial de enfermería es el método conocido como Proceso de Atención en Enfermería (PAE), el cual consta de cinco etapas, que son:

Valoración

• Es la primera fase del proceso de enfermería que consiste en la recogida y organización de los datos que conciernen a la persona, familia y entorno.

Diagnóstico

• Es el juicio o conclusión que procede como resultado de la valoración de la enfermería.

Planificación

• Se desarrollan estrategias para prevenir, minimizar o corregir los problemas así como para promover la salud.

Ejecución

• Es la realización o puesta en práctica de los cuidados programados.

Evaluación

• Significa comparar las respuestas de la persona y determinar si se han conseguido los objetivos establecidos.

Cuando tenemos todos los antecedentes del paciente, anamnesis, valoración de enfermería, examen físico y entrevista, realizamos la jerarquización de necesidades básicas de enfermería.

Necesidades básicas en paciente con Enfermedad de Parkinson

Las principales necesidades de enfermería son: 

  1. Eliminación normal de desechos corporales.
  2. Movimiento y buena postura.
  3. Descanso y sueño.
  4. Vestirse y desvestirse con normalidad.
  5. Necesidad de comunicarse.
  6. Necesidad de trabajar y realizarse.
  7. Evitar peligros y prevenir lesiones.

Plan de cuidados y diagnóstico de enfermería

1.Diagnóstico: deterioro de la movilidad física relacionada con déficit neuroquímico cerebral de dopamina; afección progresiva de la movilidad e inestabilidad física, rigidez muscular y temblor involuntario.

Objetivo: ayudar a mejorar la fuerza muscular, así como la coordinación y deambulación.

Ejecución: se valoró la fuerza muscular así como la movilidad de la persona durante su estancia hospitalaria; con el apoyo del familiar, se llevó a cabo la realización de ejercicios de flexión y extensión de manera programada de acuerdo a las necesidades de la persona y se administra medicamento de acuerdo a las indicaciones médicas con hora exacta y dosis correcta, valorando los efectos secundarios.

Evaluación: ha mejorado el tono muscular y fuerza, su deambulación es más coordinada, la ministración del medicamento ha contribuido a disminuir la rigidez de la persona y ésta reposa cuando es necesario.

2.Diagnóstico: trastorno del patrón de sueño relacionado con la terapia por efecto de medicamento manifestado por dificultad para conciliar el sueño (insomnio) e irritabilidad.

Objetivo: lograr un patrón de sueño adecuado durante la noche.

Ejecución: la modificación de la dosis del medicamento, las técnicas de relajación y ejercicios, así como un ambiente tranquilo y libre de factores externos ayudaron a la persona a restablecer su hábito de sueño durante la noche.

Evaluación: la persona ha incrementado sus horas de sueño nocturno y los efectos del medicamento han disminuido a partir de la modificación del mismo.

3.Diagnóstico: deterioro de la comunicación verbal relacionada con debilidad, rigidez de los músculos faciales manifestada por hablar con lenguaje lento y pausado.

Objetivo: ayudar a la persona a mejorar la comunicación.

Ejecución: se valora el tono y volumen de la persona, así como la rigidez de los músculos faciales; se realizan terapias de lenguaje y se formulan preguntas sencillas que nos pueda contestar con un “sí” o un “no”, y se le pide realizar lectura en voz alta.

Evaluación: la persona mejora la comunicación y realiza los ejercicios indicados por el fisioterapeuta, por lo que su lenguaje es más fluido.

4.Diagnóstico: confusión aguda relacionada con ideas delirantes de referencia y daño, manifestando ver personas en su habitación que quieren lastimarlo.

Objetivo: disminuir los factores que le generen ansiedad y temores.

Ejecución: la administración adecuada del medicamento al paciente contribuyó a disminuir sus ideas de daño y referencia; se le brindó seguridad y confianza para que expresara con libertad sus sentimientos y temores.

Evaluación: la persona ha disminuido sus ideas delirantes de daño y alucinaciones visuales, así también la ansiedad y temores. La administración del antipsicótico ha sido benéfica en el tratamiento.

Conclusiones

El proceso de atención de enfermería es un instrumento valioso para jerarquizar necesidades y brindar una atención oportuna, ayudando de esta manera a su pronta rehabilitación y/o recuperación. De tal manera que los objetivos planteados sean cumplidos y se lleven a cabo a través de la aplicación de actividades y cuidados encaminados a favorecer su calidad de vida y mantener el bienestar actual de la persona.

Uno de los apoyos más relevantes es el de familiares que contribuyan durante la estancia hospitalaria con su participación afectiva a su familiar; esto es un punto importante para su rehabilitación y su pronta recuperación e integración familiar. Es importante mencionar que con la colaboración de la aplicación técnica de la fisioterapia mejora la deambulación y la postura, ayudando a que las articulaciones y músculos no perdieran su movilidad y fuerza.

 

 

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