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Riesgos Biológicos

Se refiere a la exposición a agentes vivos o sus derivados, capaces de originar cualquier tipo de infección, alergia o toxicidad. Entre los riesgos biológicos producidos por agentes vivos podemos incluir: picaduras y mordeduras de animales, infecciones por virus y bacterias, hongos, parásitos, entre otros.

Las áreas de trabajo con mayor exposición a los riesgos biológicos son los laboratorios clínicos, veterinarios, de diagnóstico, de investigación con animales y sus productos; plantas de eliminación de residuos, tratamiento de aguas residuales, entre otros.

 

 

En Chile, el Ministerio de Salud y el Instituto de Salud Pública son los que se encargan de crear y difundir evaluaciones, mediciones y guías respecto a los riesgos biológicos.

 

 

Las tareas o trabajos en los que puede existir este riesgo van a ser:

  • Sin manipulación deliberada de agentes biológicos: ganadería, agricultura, sanitarios.
  • Con manipulación deliberada de agentes biológicos: laboratorios de diagnóstico, investigación, depuración de aguas.

El procedimiento que hay que seguir cuando nos encontramos ante un posible riesgo biológico es el de siempre en prevención:

  • Identificar el riesgo.
  • Evaluarlo (medición y comparación con valores en tablas).
  • Controlarlo.

La evaluación se deberá realizar:

  • Al inicio.
  • Periódica.
  • Cuando haya modificaciones en el procedimiento de trabajo, instrumental, condiciones, etc.
  • Cuando se produzca una infección en un trabajador sospechosa de estar relacionada con el trabajo.

Datos a tener en cuenta en la evaluación:

  • Naturaleza del agente biológico y grupo al que pertenece.
  • Recomendaciones de las autoridades sanitarias si existen sobre ese agente biológico.
  • Informaciones sobre las enfermedades infecciosas posibles en ese grupo profesional.
  • Efectos potenciales, ya sean tóxicos o alérgicos, que puedan estar presentes en ese puesto de trabajo.
  • Conocimiento de enfermedades que haya padecido cualquier trabajador y que pueda estar relacionada con el trabajo.
  • Trabajadores especialmente sensibles.

Las actuaciones que nos permitirán controlar el agente biológico son:

  • Sustituir el agente peligroso por otro sin peligro o de menor riesgo.
  • Modificación de procedimientos para reducir el riesgo.
  • Exposición del menor número de trabajadores posible.
  • Medidas seguras en la manipulación, transporte y almacén de los agentes biológicos con que se trabaje.
  • Protecciones colectivas e individuales adecuadas.
  • Tratamiento de residuos normalizado.
  • Señalización de las zonas peligrosas.
  • Plan de emergencia para casos de accidente.
  • Medidas que eviten la dispersión del agente.

Las medidas de prevención que debemos adoptar son:

  • Prohibición de comer, beber o fumar en las zonas de riesgo.
  • Vestimenta de protección adecuada.
  • Cuartos de aseo dotados de desinfectantes y lavado de ojos.
  • Mantenimiento y limpieza adecuados de los elementos de protección.
  • Procedimientos de trabajo específicos y en conocimiento de todos los trabajadores.
  • Tiempo para el aseo personal (10 minutos) antes de comer y antes de salir.
  • Vestuarios independientes para la ropa de trabajo y la de calle. Zona especial para almacén de EPP.
  • Lavado especial de la ropa a cargo de la empresa.

 

 

La vigilancia de la salud a los trabajadores expuestos se hará:

  • En función de los riesgos biológicos.
  • Siguiendo protocolos determinados por la autoridad sanitaria.
  • Antes de iniciar la exposición.
  • A intervalos periódicos según se determine.
  • Cuando sea necesario por la detección de una enfermedad relacionada, en alguno de los trabajadores.

La empresa está obligada a:

  • Si existen vacunas eficaces, ofrecerlas al trabajador, dejando constancia escrita.
  • Protocolo de actuación en caso de accidente con punzante sospechoso.
  • El médico responsable deberá estar familiarizado con el riesgo concreto.
  • Historial médico individual.
  • La responsabilidad médica irá más allá de la finalización de la relación laboral.

La documentación que la empresa está obligada legalmente a tener en regla y accesible para la autoridad laboral y sanitaria correspondiente es:

  • Evaluación de riesgos, incluyendo método y tipo de mediciones y ensayos adecuados.
  • Listado de los trabajadores expuestos a agentes biológicos de los grupos tres o cuatro.
  • Registro de las exposiciones, accidentes e incidentes.
  • Archivo adecuadamente establecido y custodiado de los historiales médicos.
  • Conservación de los archivos durante un plazo de 10 años después de la finalización de la exposición. Hasta 40 años si se trata de agentes que puedan causar enfermedades de periodo de incubación muy largo o secuelas a largo plazo, etc.

En todo lo concerniente a la información y formación del trabajador en la empresa de cuanto tenga que ver con la prevención de riesgos laborales, es importante reseñar que el empresario está obligado a:

  • Informar a los trabajadores y a sus representantes sobre cualquier medida que afecte a la salud y seguridad.
  • Informar de forma precisa a los trabajadores sobre riesgos potenciales, precauciones que deben adoptar, disposiciones en materia de higiene, uso de ropa y EPI, y medidas a adoptar en caso de incidentes.
  • Instrucciones con el procedimiento a seguir en caso de manipulación de un agente biológico del grupo cuatro y en caso de accidente grave.
  • Informar a los trabajadores de cualquier accidente que pudiera liberar un agente biológico peligroso para su salud.
  • El trabajador también está obligado a informar al empresario en caso de accidente.

 

 

El riesgo biológico en el sector salud merece un apartado especial.  De partida, las principales recomendaciones preventivas que debería respetar todo trabajador sanitario son:

  • Lavado de manos frecuente.
  • Realizar técnica aséptica.
  • Desechar las pipetas de vidrio con el borde roto.
  • No pipetear con boca.
  • No volver a encapsular las agujas ya usadas.
  • No manipular residuos en el interior de los contenedores.
  • Usar las prendas de protección adecuadas.
  • Procedimientos respetuosos con el tratamiento de los residuos punzantes o de contaminación posible.
  • Identificación previa de los pacientes portadores.
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