La enfermedad pulmonar obstructiva crónica, EPOC, es una enfermedad progresiva que causa dificultad para respirar. La palabra «progresiva» indica que la enfermedad empeora con el tiempo.

El EPOC abarca dos enfermedades principales: el enfisema y la bronquitis crónica. En el enfisema, las paredes que separan muchos de los alvéolos están lesionadas. Por esta razón, los alvéolos pierden su forma normal y se distienden. Este tipo de lesión también puede destruir las paredes de los alvéolos, lo cual da origen a que haya menos alvéolos ya que estos sean más grandes, en vez de muchos alvéolos diminutos. Si esto sucede, disminuye el intercambio gaseoso en los pulmones.

La bronquitis crónica es un diagnóstico que se define por la presencia de tos productiva, por más de tres meses. Se debe a una inflamación crónica del árbol bronquial, con aumento de la secreción producida en las glándulas ubicadas en la mucosa bronquial lo cual hace que sea difícil respirar.

La mayoría de las personas que tienen EPOC sufren enfisema y bronquitis crónica al mismo tiempo, pero la gravedad de cada afección varía según la persona. Por eso, el término general EPOC es más apropiado.

 

 

 

Factores de riesgo

El principal factor de riesgo de la EPOC es el hábito de fumar.

Las personas que tienen antecedentes familiares de EPOC tienen más probabilidades de presentar esta enfermedad si fuman.

La exposición prolongada a otros irritantes pulmonares también es un factor de riesgo de la EPOC.

Entre otros irritantes pulmonares se cuentan el aire contaminado y la presencia de vapores químicos, el polvo del medio ambiente o del sitio de trabajo, y el humo de segunda mano, que es el humo que está en el aire producido por personas que fuman.

 

 

Síntomas

La mayoría de los pacientes son o fueron fumadores por muchos años. Los síntomas principales son:

  • Tos por largo tiempo, flemas y dificultad para respirar (disnea).
  • Ruidos al respirar como roncus y sibilancias
  • Infecciones respiratorias frecuentes.
  • Un aumento en las flemas supone una sobreinfección bronquial.
  • La presencia de sangre en la expectoración obliga a descartar un cáncer pulmonar o una tuberculosis, aunque la causa más frecuente sea una infección.
  • Cansancio y fatiga.
  • Opresión en el pecho.

 

 

Examen físico

No existe ningún hallazgo en el examen físico que permita diagnosticar la EPOC. Pero el aumento del diámetro torácico es sugerente de enfisema en un paciente fumador.

Los silbidos que se escuchan en el pecho son señales de obstrucción bronquial. Un error frecuente que retrasa el diagnóstico de EPOC es atribuir síntomas a otro tipo de patologías respiratorias con mejor pronóstico, como el asma.

 

Exámenes

Medir la función pulmonar, a través de una espirometría, es importante para el diagnóstico de EPOC. Este test puede detectar la enfermedad, incluso en ausencia de síntomas. Consiste en respirar en una máquina llamada espirómetro, que mide el volumen de aire que entra y sale de los pulmones, y la velocidad con que lo hace.

Los resultados muestran la presencia o ausencia de obstrucción bronquial y su severidad. Las mediciones pueden repetirse, lo que permite conocer la evolución de la enfermedad en el tiempo, la respuesta a un tratamiento o la necesidad de otros tipos de terapia.

El médico puede hacer inhalar un medicamento que despeja las vías respiratorias y luego pedirle que sople por el tubo de nuevo. Luego puede comparar los resultados que se obtuvieron antes y después de tomar la medicina.

 

 

Es posible que el médico le recomiende otras pruebas, como:

Una radiografía de tórax o una tomografía computarizada de tórax. En estas pruebas se obtienen imágenes de las estructuras del interior del pecho, como el corazón, los pulmones y los vasos sanguíneos. Las imágenes pueden mostrar signos de EPOC. También pueden mostrar si alguna otra enfermedad, como la insuficiencia cardíaca, está causando los síntomas.

Un análisis de gases arteriales. Esta prueba de sangre mide la concentración de oxígeno de la sangre en una muestra que se obtiene de una arteria. Los resultados permiten determinar qué tan grave es la EPOC y si usted necesita oxigenoterapia.

 

Tratamientos

Cambios en el estilo de vida.

Dejar de fumar.

Uso de broncodilatadores.

Vacunas contra la gripe y antineumocósica.

Rehabilitación pulmonar en personas con problemas respiratorios crónicos.

Oxigenoterapia

Es posible que usted necesite oxígeno adicional todo el tiempo o solo en determinadas ocasiones. Para algunas personas con EPOC grave, el uso de oxígeno adicional la mayor parte del día les permite: realizar tareas o actividades con menos síntomas; proteger de lesiones al corazón y otros órganos; dormir más por la noche y estar más despierto durante el día; vivir más tiempo.

Cirugías 

La cirugía puede beneficiar a algunas personas que sufren EPOC. Por lo general, la cirugía es el último recurso para las personas que tienen síntomas graves y que no han mejorado con medicamento.

 

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