HIPOXEMIA

La hipoxemia es la reducción del contenido de oxígeno arterial. Suele producirse por más de un mecanismo fisiopatológico, con alteración anatómica o funcional de uno o varios de los componentes del aparato respiratorio que intervienen en el intercambio de gases.

La hipoxemia es signo de un problema relacionado con la respiración o la circulación, y puede provocar diversos síntomas, como dificultad para respirar. Para evaluar la presencia de hipoxemia, se mide el nivel de oxígeno en una muestra de sangre extraída de una arteria (gasometría arterial) la cual se realiza con el test de Allen.

El nivel de oxígeno en sangre normal es de 75 a 100 milímetros de mercurio (mm Hg). Los valores inferiores a 60 mm Hg generalmente indican la necesidad de oxígeno complementario.

 

 

Causas

Se necesitan distintos factores para suministrar oxígeno en forma continua a las células y los tejidos del cuerpo:

Debe haber suficiente oxígeno en el aire cuando respiramos, los pulmones deben ser capaces de inhalar el aire que contiene oxígeno y exhalar dióxido de carbono.

El torrente sanguíneo debe ser capaz de hacer circular la sangre a los pulmones, tomar el oxígeno y transportarlo por todo el cuerpo. Un problema con cualquiera de estos factores (por ejemplo, altitud elevada, asma o enfermedad cardíaca), podría resultar en hipoxemia, especialmente en condiciones más extremas, como ejercicio o enfermedad.

Cuando el oxígeno en la sangre cae por debajo de cierto nivel, podrías experimentar dificultad para respirar, dolor de cabeza y confusión o agitación. Las causas frecuentes de la hipoxemia comprenden las siguientes:

  • Síndrome de dificultad respiratoria aguda (síndrome de dificultad respiratoria aguda).
  • Defectos cardíacos congénitos en niños.
  • Enfermedad cardíaca congénita en adultos.
  • EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) exacerbación, empeoramiento de los síntomas.
  • Enfisema pulmonar.
  • Enfermedad pulmonar intersticial.
  • Medicamentos, como determinados narcóticos y anestésicos, que debilitan la respiración.
  • Neumonía y neumotórax (colapso pulmonar).
  • Edema pulmonar (exceso de líquido en los pulmones).
  • Embolia pulmonar (coágulo de sangre en una arteria del pulmón).
  • Fibrosis pulmonar (pulmones cicatrizados y dañados).
  • Apnea del sueño, anemia y asma.

 

Busque atención de urgencia si tiene los siguientes síntomas:

  • Dificultad para respirar grave que aparece en forma repentina y afecta la capacidad de desempeñarse.
  • Dificultad para respirar grave acompañada por tos, latido del corazón rápido y retención de líquido a alturas elevadas (más de 8000 pies o alrededor de 2400 metros).
  • Estos son signos y síntomas de que hay líquido que sale de los vasos sanguíneos y se acumula en los pulmones (edema pulmonar a alturas elevadas), y puede ser mortal.
  • Dificultad para respirar que empeora tras un esfuerzo leve.
  • Dificultad para respirar que empeora al hacer actividad física.
  • Despertarse repentinamente con dificultad para respirar o sensación de ahogo pueden ser síntomas de apnea del sueño.

 

Medidas preventivas

Dejar de fumar:

Si le han diagnosticado enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) u otra enfermedad pulmonar, lo primero que debe hacer es dejar de fumar.

Hacer ejercicio en forma regular:

Puede ser difícil hacer ejercicio si tiene problemas para respirar; sin embargo, si hace ejercicio en forma regular, mejorará su fuerza y resistencia.

 

HIPOXIA

La falta de oxígeno, conocida como hipoxia, consiste en la disminución de la cantidad de oxígeno requerido por los tejidos de todo el cuerpo. 

Cualquier mecanismo que produce hipoxemia puede provocar hipoxia, pero la hipoxia no siempre se debe a hipoxemia:

El descenso de gasto cardiaco izquierdo con baja perfusión tisular, la alteraciones en cantidad y calidad de la Hb y las alteración del uso intramitocondrial del O2 son causas extrarrespiratorias de hipoxia tisular. Causas frecuentes en la clínica son el shock hemodinámico, la sepsis por gram negativos, disfunción multiorgánica, la anemia, las hemoglobinopatías y la isquemia arterial periférica.

El cerebro es el órgano más perjudicado cuando ocurre esta situación, puesto que sus células pueden morir por la falta de oxígeno. Por esta razón, siempre que se identifiquen signos de falta de oxígeno como falta de aire, confusión, mareos, desmayos o dedos morados (cianóticos), es importante acudir lo más pronto posible a un centro de salud.

Para identificar la falta de oxígeno, el médico identificará los signos a través de examen físico y pruebas de laboratorio, como oximetría de pulso o gasometría arterial, con la finalidad de determinar la concentración de oxígeno en el torrente sanguíneo. En la oximetría de pulso los niveles normales de oxígeno oscilan entre el 95 y 100% SpO2. 

 

 

 

 

La falta de oxígeno en la sangre, y por consiguiente, en los tejidos, pueden tener diferentes causas que incluyen:

 

1. Altitud

Surge cuando la cantidad de oxígeno en el aire que se respira no es suficiente, esto es habitual que ocurra en zonas con altitudes mayores a los 3.000 metros, pues mientras más alejado del nivel del mar, menor es la concentración de oxígeno en el aire. Esta situación es conocida como hipoxia hipobárica y puede causar algunas complicaciones como edema pulmonar no cardiogénico agudo, edema cerebral, deshidratación e hipotermia.

 

2. Enfermedades pulmonares y respiratorias

Alteraciones en los pulmones provocadas por enfermedades como asma, enfisema, neumonía o edema agudo de pulmón, covid-19 por ejemplo, dificultan la entrada de oxígeno a través de las membranas pulmonares para la circulación sanguínea, reduciendo la cantidad de oxígeno en el organismo. También hay otros tipos de situaciones que impiden la respiración, como enfermedades neurológicas o un estado de coma, en las cuales los pulmones no logran ejercer su función correctamente.

 

3. Alteraciones en la sangre

La anemia es provocada por la falta de hierro o vitaminas, sangrados o enfermedades genéticas como la anemia falciforme, por ejemplo, causando la falta de oxígeno en el cuerpo, incluso si la respiración está funcionando correctamente. Esto ocurre porque la anemia presenta una disminución de la hemoglobina, la cual es una proteína presente en los glóbulos rojos de la sangre, cuya función es captar oxígeno en los pulmones y distribuirlo por todos los tejidos del organismo.

 

4. Mala circulación sanguínea

En esta situación, la cantidad de oxígeno en la sangre es suficiente, sin embargo, esta no logra llegar a los tejidos del cuerpo gracias a una obstrucción, como ocurre durante un infarto o cuando la circulación en el torrente sanguíneo es débil, provocada por una insuficiencia cardíaca, por ejemplo.

 

5. Intoxicación

Situaciones como el envenenamiento por monóxido de carbono o intoxicaciones causadas por ciertos medicamentos, cianuro, alcohol o sustancias psicoactivas, podrían impedir la unión del oxígeno a la hemoglobina o impedir la captación de este por parte de los tejidos, provocando la falta de oxígeno.

 

6. Hipoxia neonatal

La hipoxia neonatal ocurre por la deficiencia en el suministro de oxígeno al bebé a través de la placenta, ocasionando lesiones en el feto. Esta situación puede surgir antes, durante o después del parto, debido a alteraciones en el organismo materno, relacionadas con la placenta o el feto, causando como consecuencia parálisis cerebral o discapacidad intelectual.

 

7. Causas psicológicas

Existen personas que presentan ciertos trastornos psicológicos y cuando se encuentran en situaciones de estrés utilizan una mayor cantidad de oxígeno, lo que trae como consecuencia la aparición de signos y síntomas como la falta de aire, palpitaciones y confusión.

 

8. Clima

En condiciones ambientales extremas de frío o calor, aumenta la demanda de oxígeno para lograr mantener el metabolismo del cuerpo y sus funciones normales, trayendo como consecuencia una disminución de la tolerancia a la hipoxia.

 

Síntomas

Los síntomas que indican falta de oxígeno en la sangre son:

Falta de aire, disnea, respiración acelerada (taquipnea), dolor de cabeza, palpitaciones, irritación, mareos, fatiga, náuseas, baja memoria y problemas cognitivos, sudoración excesiva, confusión, somnolencia, desmayos, cianosis, desorientación y movimientos no coordinados y en casos de hipoxia severa puede llevar a tener convulsiones, coma e incluso la muerte.

La falta de oxígeno localizada en un órgano o región del cuerpo, causa lesiones específicas en ese tejido, ocasionando lo que se conoce como isquemia o infarto.

Algunos ejemplos de esta situación son los infartos del corazón, enfermedad pulmonar o ACV. Además, las lesiones provocadas por falta de oxígeno en los tejidos podrían ser reversibles después de la corrección de este problema y la recuperación de las células, sin embargo, en algunos casos la falta de oxígeno provoca la muerte del tejido, causando secuelas permanentes.

 

Tratamiento 

El tratamiento para la falta de oxígeno suele iniciarse con el uso de máscaras de oxígeno para normalizar sus niveles en la sangre, sin embargo, la situación sólo será solucionada tratando la causa que la originó. Es decir, dependiendo de la causa, el médico indicará tratamientos específicos como el uso de antibióticos en los casos de neumonía, nebulización en el caso de asma, medicamentos para mejorar el funcionamiento de los pulmones o corazón, tratamiento para la anemia.

En casos graves donde la falta de oxígeno sea ocasionada por alguna lesión cerebral que no pueda ser resuelta de forma inmediata, se indicará respiración artificial a través de dispositivos de ventilación mecánica, los cuales se encuentran en la unidad de cuidados intensivos y medicación sedante hasta que el médico logre estabilizar la capacidad respiratoria.

 

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