Utilidades de las aplicaciones móviles de salud

Enfermedades específicas: destacan las dedicadas a la Salud Mental (autismo, ansiedad y depresión), diabetes, corazón y sistema circulatorio, sistema musculo-esquelético y sistema nervioso.

Embarazo y salud materno-infantil, información sobre medicamentos y recordatorios, servicios de salud y aseguradoras y otros usos.

Con respecto a los objetivos y funcionalidades de las aplicaciones móviles de salud, podemos encontrar algunas que están dirigidas a uso profesional y uso por parte de la ciudadanía.

Usos profesionales de las aplicaciones móviles de salud 

Acceso a información: literatura científica, manuales profesionales, plataformas e-learning y aplicaciones de simulación clínica.

Herramientas de ayuda profesional: calculadoras médicas, bases de datos de fármacos, guías de práctica clínica, visores de imagen, sistemas de apoyo a la decisión, etc.

Comunicación: acceso al correo electrónico, redes sociales, mensajería instantánea, chat y videoconferencia, resolución de casos clínicos.

Producción de contenidos: servicios de almacenamiento en la nube, trabajo colaborativo, creación de notas, edición de vídeo, edición de blogs, etc.

Aplicaciones asociadas a periféricos y convertidas en dispositivos médicos: existen accesorios que mediante un software podemos conectarlos a nuestros terminales móviles, para determinar una serie de variables biológicas y pruebas complementarias.

De esta forma se puede convertir un teléfono o tablet en un tensiómetro, pulsioxímetro, electrocardiógrafo, glucómetro, etc. Es posible que la calidad de la medición no sea la misma que la que ofrece el instrumental médico, pero pueden tener algunas ventajas en situaciones concretas, al ser una opción válida y asequible a la hora de tomar decisiones clínicas.

 

 

Usos de las aplicaciones móviles de salud 

Yo cuantificado: registro de datos de actividad física, tanto de forma automática como aportados por el usuario. Se utilizan para el entrenamiento deportivo midiendo kms recorridos, velocidad, calorías consumidas, etc. Otras monitorizan la calidad del sueño o el nivel de estrés.

Nutrición: permiten llevar un seguimiento de la ingesta de nutrientes y un registro del peso corporal, así como otros parámetros relacionados con la alimentación. Muestran información gráfica sobre datos y estadísticas de salud.

Recepción de información y consejos de salud: a través de diferentes formatos (texto, vídeo, imágenes) en función de la información que introduce el paciente.

Manejo de enfermedades: acceso a información y recursos de salud, control de medicamentos y adherencia terapéutica, monitorización de la sintomatología, registro de parámetros médicos, niveles de glucosa, etc., facilitando instrucciones para la realización de distintas tareas o autocuidados.

Comunicación: con otros usuarios y profesionales a través de redes sociales, comunidades de práctica o aplicaciones de mensajería. Acceso a datos personales e información clínica, carpeta de salud y registro de horas médicas en el servicio de salud.

Podemos observar que la salud móvil o mhealth se potencia por el uso de aplicaciones, las que pueden aportar valor en diferentes ámbitos. Son de utilidad por ejemplo para la adopción de hábitos saludables, a través de aplicaciones enfocadas a provocar cambios en el comportamiento de los usuarios, lo cual incide en la prevención de distintas enfermedades y puede suponer además un ahorro a largo plazo para los servicios de salud. 

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